martes, 28 de septiembre de 2010

BÚSQUEDA Y SELECCIÓN DE INFORMACIÓN RELEVANTE Y DE CALIDAD



El primer requisito, la exhaustividad en la búsqueda, afecta más al contenido que a la exactitud de la propia búsqueda, y es la condición que permite convenir que se han agotado todas las fuentes de información posibles dentro del universo de búsqueda que nos ocupa.


La búsqueda de información en entornos estructurados como el catálogo de una biblioteca, un registro de publicaciones o una base de datos, parte de un universo de contenidos delimitado y cognoscible así como de un protocolo de búsqueda estandarizado. Sin embargo, en el caso de las búsquedas en la red no podemos hablar de estas condiciones de partida. Así, en una búsqueda en la base de datos PROQUEST, es posible conocer qué revistas y desde qué años, así como si se obtendrá la referencia, el abstract o el contenido completo de los artículos utilizando un procedimiento ya delimitado. Sin embargo, cuando damos el salto a Internet, ni conocemos el total de los potenciales sitios web en los que se hará la búsqueda, ni disponemos de un sistema de búsqueda pautado. Más aún, no sólo no conocemos la cantidad total de sitios en los que estamos realizando una búsqueda, sino que además se estima que solamente el 16% del total de contenidos realmente disponibles están indexados por los buscadores comerciales (Lawrence y Giles 1999).

                                
 2000) el problema fundamental de Internet es el gran volumen de información, junto a la heterogeneidad e inconsistencia de ésta. Los recursos cambian y se multiplican, y la impresionante velocidad de respuesta de los motores de búsqueda no está ligada, generalmente, a una efectiva recuperación de información. Si queremos establecer una estrategia eficaz de búsqueda de información en Internet, debemos tomar las precauciones necesarias para garantizar su exhaustividad y así no perder información relevante.
La velocidad con que la red evoluciona, crece, produce contenidos y renueva la información que ofrece es tan alta que es prácticamente imposible conocer, o siquiera hacerse una idea, de todos los contenidos potencialmente disponibles en nuestro universo de búsqueda. Como afirman Oppenheim et al. (

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